¿Con casi 40 y sin hijos?

Muchas mujeres se enfrentan a distintos desafíos y elecciones como el de no ser madres o el no poder serlo. Para algunas esto puede estar acompañado de frustración o tristeza, mientras que para otras, es una decisión consciente y voluntaria.

Este es un tema que no siempre se habla y cuando se hace es necesario tener muy presente la situación en particular que puede estar condicionando a cada una de ellas.

Aquí hago un pequeño inciso para aclarar que todo lo que compartiré será simplemente desde mi experiencia sin pretender nada más que dar una voz.

Ya me acerco a los 40 y no tengo hijos, casi podría asegurar que no los tendré, no solo por la edad que ya va marcando una pauta sino por otros factores que también influyen para que esto sea de esta manera.

Algo muy habitual a lo que nos enfrentamos las mujeres en edad fértil y más aún, con una pareja estable es a los cuestionamientos sociales. En repetidas oportunidades, resultan ser preguntas o comentarios incómodos y hasta invasivos. Hoy en día, luego de trabajar a nivel personal en esto, he llegado a la conclusión que todos estos episodios desagradables no vienen con una mala intención por parte de esas personas alrededor, sino más bien desde la falta de consciencia o de empatía. Un mito muy común es asociar la decisión de no tener hijos con el no gustarles o con seres egoístas o materialistas y eso no es necesariamente así.

Estas preguntas o comentarios terminan convirtiéndose en una presión, sin embargo, dejan de serlo en el momento en el que podemos integrar y aceptar en nosotras lo que está ocurriendo, las circunstancias o hasta la misma elección de no ser madres.

Una vez alguien muy sabio me dijo: “Cuando lleves luz a este asunto, ya no te perturbará” y esto no solo se relaciona con el tema de maternidad sino con cualquier otro aspecto. Llevar luz significa justamente, integrar lo que esto representa en tu vida, reconocer y aceptar las emociones ligadas a esto, el tener una conversación contigo como mujer. Estos diálogos internos son súper importantes y son los que te traerán claridad, paz y la fortaleza para manejar esto desde el amor.

Traer a un niño al mundo significa una gran responsabilidad de por vida, significa ser el ejemplo y guía para ese pequeño ser pero que más tarde, también será un testimonio de lo que recibió y será luz para otros. Ser madre significa una entrega total, sin condicionamientos. Al menos eso ha sido mi madre para mi y mi abuela.

Hace poco hablando con mi madre me vino la reflexión de que yo no tendré nunca la posibilidad de vivir una relación como la que tenemos, sin embargo, escribiré nuevas y distintas historias a las que experimenté como hija pero desde otro ángulo. La maternidad no se circunscribe únicamente al hecho de tener un hijo, sino también a la capacidad de crear nuevos proyectos, dando a luz ideas novedosas que aporten a tu círculo.

Todo en la vida tiene sus luces y sombras, así que encuentro una luz al poder vivir mi matrimonio de otra manera, con más tiempo para nosotros como individuos y como pareja.

Cabe destacar que hasta la relación con parejas contemporáneas va cambiando, pues todos van formando familia y con eso, modificando sus rutinas, para entonces adaptarse también a sus hijos y cada una de sus etapas. En muchas ocasiones, uno no participa de ellas o no las vive de la misma manera. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es.

Por otra parte, muchas de las mujeres que no han podido ser madres aún se han sometido o han contemplado la posibilidad de someterse a algún tipo de tratamiento de fertilidad o de adopción, lo cual requiere de lo que se llama “una maleta emocional bien equipada” que contenga todos los recursos para poder transitar el camino, que sin duda, viene repleto de retos, bajadas y subidas. Resulta que según encuestas a nivel mundial 1 de cada 4 parejas no tienen hijos. Algunas por motivos biológicos, otras por decisión personal y en otros casos por condiciones emocionales o económicas.

¿Se puede ser feliz sin hijos? Absolutamente sí, partiendo del punto de vista que la felicidad no está supeditada a ningún evento o persona, sino que será de acuerdo con nuestra percepción que tengamos ellos.

También suele haber la inquietud respecto a la transcendencia por el hecho de no ser madres y resulta que mujeres grandiosas como Frida Khalo, Coco Chanel, Oprah Winfrey entre muchas otras conocidas son ejemplos que han dejado huellas significativas en la humanidad y no han sido madres.

Sin duda, el ser o no madre tiene que ser una elección voluntaria y consciente para que esté en armonía con todo y sobre todo contigo misma.

 

Hasta el próximo abrazo de luz!

Patricia Paredes Landa

 

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